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PopayánPDFImprimirCorreo
Viernes, 10 de Abril de 2009 16:30
Escrito por Eblyn Zulema Espinosa

Fundada en diciembre de 1536 por Sebastián de Belalcázar, cuyo propósito era el de fundar una ciudad en el lugar equidistante del Valle del Río Cauca, de los mares del Sur, del Caribe y del reino del Perú, que fuera la sede de sus dominios. Fue trasladada en 1537 al sitio actual; es posible que sólo después del traslado ejecutado por Juan de Ampudia se hubieran hecho los trámites formales de fundación, pero la documentación existente es confusa. La ceremonia consistió en una primera misa cantada por el presbítero García Sánchez, en un humilde templo levantado como Catedral sobre el costado sur de la futura plaza. En esta misma ocasión se instaló el primer Cabildo.

Belalcázar había dejado en enero de 1537 como su primer teniente a don Juan de Ampudia y como primer alcalde a don Pedro de Añasco, según cuenta don Juan de Castellanos en sus crónicas. Según el libro del Cabildo, para el mes de abril fueron nombrados como alcaldes ordinarios el capitán don Juan de Ampudia y Francisco García de Tovar, y los señores Francisco de Ciessa y Luis Vejarano, Bartolomé Álvarez y Martín Alonso de Angulo, como regidores; y Juan de Sepúlveda como escribano público del concejo de esta ciudad, quienes se reunieron para señalar los solares donde habrían de construir sus primeras casas los españoles que hasta entonces habitaban las chozas de los pubenenses. En 1540, Sebastián de Belalcázar fue nombrado Primer Gobernador de Popayán. Desde ese momento se instauró el sistema político español en cada ciudad, que incluía Regidores del Cabildo, Alcaldes y Alguaciles y una participación permanente de la Iglesia a través de un clérigo o cura párroco. Belalcázar también se preocupó por dejar una huella duradera en los territorios conquistados, para lo cual trajo de España semillas de cebada, trigo, caña de azúcar, así como numerosos animales domésticos, especialmente ganado vacuno, caballar y porcino, herramientas y muchos elementos más. Recibió el nombre de La Asunción de Popayán y el título de "muy noble y muy leal", en 1558, por Felipe II, recibiendo el privilegio de ser Ciudad Libre.

Popayán llegó a ser Obispado en 1546 y arzobispado en 1900; desde 1540 fue centro administrativo de una área de aproximadamente de 630.000 Km2, entre Ecuador y el Departamento colombiano de Antioquia, entre el Pacífico y la parte colombiana de la cuenca del Amazonas. Cuando esta región administrativa se dividió, entre 1904 y 1906, en los Departamentos de Chocó, Nariño, Valle del Cauca, partes del antiguo Caldas, Caquetá y la intendencia del Putumayo, Popayán se quedó solo en el pequeño y poco desarrollado Departamento del Cauca, con unos 30.724 Km2.

Los primeros años de la ciudad se caracterizan por el constante asedio por parte de los indígenas nativos que intentaban recuperar su territorio. Sin embargo, en la medida en que otros conquistadores y otras tropas iban llegando a la ciudad, los indígenas se iban viendo cada vez más desplazados, hasta que a finales del siglo XVII comenzó una etapa de pacificación.
Quizás el signo fatal que ha pesado con más fuerza en la historia de la ciudad ha sido el de los terremotos. En efecto, en 1564 se registra el primer sismo que conmovió la región y destrozó todo aquello que se había construido hasta entonces, con excepción del Templo de La Ermita. Luego de esta primera catástrofe natural, se registra un importante impulso: aparecen los primeros conventos, se reconstruye la catedral con teja y ladrillo, al tiempo que se descubren los primeros yacimientos minerales que serán la base de la economía de la región.
Con la llegada de los encomenderos y sus indios de repartimiento se comenzaron a explotar las minas de Almaguer, Guachicono, Puracé, Caloto, Timbiquí y Chocó. Es por entonces cuando, ante la insuficiencia de la mano de obra, en 1592, don Francisco Auncibay solicita a la Corona la importación de esclavos aptos para soportar los climas que los indígenas no toleraban; si bien la corte real prohibía la esclavitud en América, los traficantes de esclavos europeos no tardaron en llegar con inmensos cargamentos de negros del África.
Popayán se convirtió por entonces en sede del comercio del oro de la región. En ella se establecieron las Arcas Reales para tasarlo y en 1626 se construyó el camino de Guanacas con el fin de evitar los asaltos que sucedían a lo largo de los caminos prehispánicos. A partir de entonces la ciudad se afianzó no solamente como sede política colonial de la gobernación sino como centro mercantil de comercio exterior, abastecedor de productos para el valle del Cauca, Chocó, Pasto y Quito inclusive. El auge minero y comercial, así como la posterior llegada de familias españolas de linaje hicieron de Popayán una ciudad muy importante en el Virreinato de la Nueva Granada. En la ciudad residían los dueños de las minas de oro de Barbacoas y el Chocó, quienes con sus riquezas crearon haciendas, construyeron grandes casonas y dotaron a la ciudad de enormes templos con imágenes traídas de España. Conviene subrayar que la economía minera en la Nueva Granada se dio por ciclos. Tuvo un primer escenario en los distritos mineros antioqueños que entró en crisis de 1620-1630 con una recesión que se profundizó hasta 1680. Es aquí donde cobra importancia el escenario de la Gobernación de Popayán, que desde ese momento se convierte en el lugar en el que se amplía el fenómeno minero, con una importancia excepcional en el curso del siglo XVIII, y aún en gran parte del siglo XIX. El auge minero en Popayán creó una nueva dinámica a través del comercio de esclavos al punto que podría hablarse de la sociedad esclavista de Popayán, la cual tuvo un gran significado para la época.

En 1736 Popayán se sacude con el segundo terremoto de su historia, tanto o más violento que el de 1564. Averiadas subsistieron algunas de las más sólidas construcciones, entre las cuales nuevamente el templo de la Ermita, la Torre del Reloj, el Seminario de la Compañía y parte de los monasterios. La reconstrucción, financiada por las familias más adineradas de la ciudad, duró hasta finales del siglo.
Luego de librar la batalla de Boyacá, el libertador Simón Bolívar se instalaría en la hacienda de Japio y Popayán se convertiría en sede de las milicias que seguían combatiendo al ejército que retrocedía hacia el Sur. La independencia de Ecuador, Perú y Bolivia, se constituiría entonces en el mayor desangre económico y humano que hubiera sufrido Popayán a lo largo de su historia.
A finales del siglo XIX el tráfico de comercio por el Río Magdalena y el Camino de Guanacas se desplazó a Panamá, Buenaventura y Cali, perdiendo Popayán su calidad de centro de distribución mercantil, así como su hegemonía sobre el territorio que integraba el Gran Cauca.
Ya en el siglo XX, la ciudad se vio afectada por la suspensión de los ferrocarriles en la década de los 80, por la conmoción de la industria bancaria y particularmente por la aparición en las cordilleras de grupos subversivos que aún permanecen en ellas. Finalmente, el terremoto que sacudió a la ciudad en 1983 volvió a causar estragos. Nuevamente reconstruida, hoy la ciudad, reconocida por las festividades y procesiones que recorren sus calles en época de Semana Santa, es uno de los principales centros turísticos del país.

Toponimia:

Su nombre, según la tradición oral de la ciudad, proviene del Cacique Payán, jefe de la tribu indígena que habitaba el área alrededor del monte hoy conocido como cerro de la Eme o de las Tres Cruces cuando llegaron los conquistadores españoles. Según el historiador Arcesio Aragón, el origen de la palabra es Pampayán, que se compone de dos vocablos quechuas: pampa, cuyo significado es, valle, sitio, paso; y yan, cuyo significado es río. Paso del río, ya que por allí pasa el río Cauca. Otro cronista antiguo decía que la palabra Popayán se deriva de algún dialecto autóctono americano como el Guambía y se descompone de la siguiente manera: po:dos, pa: paja y yan: caserío, o sea, dos caseríos de paja.

Datos geográficos

Se encuentra localizada en el Valle de Pubenza, entre la Cordillera Occidental y Central al sur occidente del país. Su extensión territorial es de 512 Km², su altitud de 1760 m. sobre el nivel del mar, su precipitación media anual de 1.941 mm, su temperatura promedio de 18/20 °C y dista 645 km de Bogotá.

Distancia a otras ciudades y poblaciones: Popayán - Cali: 125 Km.; Popayán - Buenaventura: 249 Km.; Popayán - Pereira: 369 Km.; Popayán - Medellín: 591 Km.; Popayán - Bogotá: 645 Km.; Popayán - Pasto: 279 Km.

El terremoto de 1983

Por encontrarse ubicada en una zona de riesgo sísmico alto, Popayán ha sido azotada por varios terremotos a lo largo de su historia. El más reciente de ellos sucedió en la mañana del Jueves Santo 31 de marzo de 1983. A pesar de los destrozos causados, un esfuerzo masivo se llevó a cabo durante la década siguiente para reconstruir y restaurar la ciudad y permitirle recuperar el esplendor y la belleza de su arquitectura colonial. La Unión Europea hizo aportes para la reconstrucción de barrios populares, como María Oriente, Poblazón y otros, reconstruyendo las viviendas y dotándolas de servicios básicos. El gobierno español, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional -que tiene una de sus sedes en Popayán-, apoyó igualmente una parte importante de la estrategia de recuperación de la ciudad antigua, al igual que la Cooperación Alemana.

La ciudad vieja

El casco antiguo o centro histórico de Popayán está considerado uno de los más bellos y mejor conservados de Colombia y América Latina. La ciudad ha logrado conservar su escala urbana y la armonía de su carácter colonial durante más de cuatro siglos, atractivo que atrae a numerosos visitantes nacionales y extranjeros. Las calles empedradas fueron asfaltadas casi en su totalidad en 1937. Sin embargo, se encuentran en curso proyectos tendientes a recuperar este aspecto encantador de la ciudad original y devolver a la zona antigua de Popayán un carácter más peatonal.

Ciudad Fecunda

Popayán es la ciudad de Colombia que ha dado el mayor número de Presidentes de la República. Un total de 16 gobernantes nacidos en ella le han merecido el nombre de Ciudad Fecunda. Entre ellos se cuentan Camilo Torres, Froilán Largacha, Joaquín Mosquera, Ezequiel Hurtado, Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda, Julio Arboleda Pombo, Guillermo León Valencia, Víctor Mosquera Cháux y Carlos Lemos Simmonds (estos dos últimos en carácter de designados y no elegidos por voto popular). La ciudad es igualmente conocida por el número de intelectuales, poetas y escritores, entre los que se han destacado el Maestro Guillermo Valencia y Rafael Maya.

Ciudad Blanca

Este título obedece a que durante la mayor parte del siglo XX los frentes de las casas y casi todos los edificios públicos estuvieron pintados de color blanco. Sin embargo, en las décadas posteriores a 1980 el apelativo de Ciudad Blanca empezó a caer en desuso tras los hallazgos de diversos estilos de pintura mural en varias fachadas del centro histórico, que quedaron al descubierto a raíz del terremoto de 1983. Aunque en la mayoría de las construcciones coloniales impera todavía el color blanco, muchos arquitectos restauradores han decidido recuperar colores que en su opinión reflejan la cara más auténtica de la ciudad colonial original. Esta decisión causó inicialmente controversia entre algunos sectores de opinión, pero en los años posteriores la iniciativa ha alcanzado un mayor apoyo. Así, algunas fachadas del casco antiguo de Popayán muestran hoy tenues tonos diversos tales como ocre, azul claro y amarillo, entre otros.

Ciudad Procera

Ninguna otra ciudad de la Nueva Granada aportó una cuota tan grande de hombres ilustres para la causa de la independencia. La lista de próceres es extensa y en ella sobresalen Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Manuel José Castrillón, y el Conde de Casa Valencia. Todos ellos fueron ejecutados por las fuerzas realistas enviadas desde España dentro del proceso de la reconquista encabezado por el General Pablo Morillo.

Turismo y cultura

La arquitectura colonial de Popayán es uno de sus principales atractivos. Las hermosas casonas que por varios siglos ocuparon las familias más destacadas de la ciudad, hoy han sido rehabilitadas en su mayoría para diferentes usos. Existe, igualmente, una impresionante profusión de templos coloniales, lo que recuerda el papel protagónico de la Iglesia Católica en la formación de la ciudad a lo largo de su historia.

El Morro del Tulcán es el principal sitio arqueológico de Popayán. Consiste en una pirámide truncada construida en la época precolombina, aproximadamente entre los años 500 – 1600 d. C., período que se conoce como "de las sociedades cacicales tardías". Para conmemorar los 400 años de la fundación de la ciudad, en 1937 se inauguró en la cima del morro un monumento en honor del fundador de la ciudad, con una estatua ecuestre elaborada por el artista español Victorio Macho.

 

Paraninfo Francisco José de Caldas: Esta imponente edificación de mediados del siglo XVIII formaba parte del monasterio de la comunidad de los dominicos hasta 1826. Construido primero en bahareque y techo de paja, fue reforzado con el transcurso de los años con tapia pisada y teja hasta convertirse en una expresión arquitectónica del colonial formativo. Simón Bolívar lo decretó como bien patrimonial en 1827, cuando ya era una casa de dos pisos con fachada sobre la plazoleta de Santo Domingo. El último Gobernador del Cauca grande, don Miguel Arroyo y Hurtado, realizó importantes renovaciones y reformas que le dieron buena parte del aspecto que posee actualmente. Cuenta con un amplio vano de entrada con marcos de medio punto, ventanas de balaustre sobre el portón y dinteles que decoran las junturas de barro del muro con los aleros y la cornisa de entre pisos. Cuando el edificio fue entregado a la Universidad del Cauca a comienzos del siglo XX, fue objeto de las reformas y ampliaciones adicionales, con lo cual se recuperaron todos los espacios originales.

 

Parque de Caldas: Nació con la ciudad en 1537, cuando el trazado en cuadrícula generó a su alrededor las construcciones religiosas, gubernamentales y de los fundadores. Inicialmente fue utilizada como plaza de mercado. En 1538 fue colocado en el centro de la plaza un cepo donde fueron decapitados Jorge Robledo y Alvaro de Oyón. Este cepo duró hasta 1766 cuando fue reemplazado por un chorro de agua, que duró hasta 1805 cuando en su lugar fue colocada una pila de cantera. Esta última fue removida en 1910 tras la inauguración del monumento al Sabio Caldas, obra del escultor francés Raoul Verlet, que permanece desde entonces en el mismo lugar y cuya réplica se encuentra ubicada en la Plazoleta de las Nieves en Bogotá. En la misma época fueron sembrados los frondosos árboles que hoy enlucen y rodean el monumento. En la primera mitad del siglo XX, la verja existente fue demolida y el parque adquirió la apariencia que posee actualmente. En mayo de 2007, una propuesta del arquitecto Lorenzo Castro para remodelar el Parque de Caldas fue recibida con amplia resistencia por parte de los habitantes de la ciudad. En abril de 2009 se inauguró la primera etapa de las obras de semipeatonalización del Parque, en preparación de las celebraciones de Semana Santa, el punto de mayor afluencia turística para la ciudad.

 

Puente del Humilladero: En 1713 se construyó el “Puente de la Custodia” o “Chiquito” y en 1873, el de Bolívar o “El Humilladero. Se construyo sobre arcos de ladrillo y calicanto, según diseños del religioso italiano Fray Serafín Barbetti y de un ingeniero alemán cuyos restos momificados se conservan en el Museo Arquidiocesano de Arte Religioso de la ciudad. Entre el centro de la ciudad y el barrio El Callejón (hoy barrio Bolívar) existe una falla en el terreno que antes de la construcción del puente hacía extremadamente difícil la subida al centro; por esta circunstancia, la gente subía inclinada, casi de rodillas. Así se originó el nombre del puente del humilladero. Este puente consta de doce arcos de medio punto, siendo los centrales más anchos que los restantes. Durante mucho tiempo fue una de las entradas principales de la ciudad; por él ingresaron los ejércitos libertadores durante la gesta de la independencia. Su genial diseño y la robustez de su construcción le han permitido salir incólume de numerosos movimientos telúricos.

 

Torre del Reloj: Símbolo por antonomasia de la ciudad. Denominada La nariz de Popayán por el Maestro Guillermo Valencia. Fue construida entre 1673 y 1682, utilizándose para ese propósito noventa y seis mil ladrillos. El reloj, de fabricación inglesa, fue colocado en 1737. Su mecanismo funcionaba por la acción de dos pesas de plomo que fueron cambiadas por Antonio Nariño en las lides de la independencia en 1814, cuando se requería el metal para fabricar munición. Después del terremoto de 1983, el reloj fue restaurado y puesto nuevamente en funcionamiento por la misma compañía inglesa que lo fabricó.

 

Universidad del Cauca. Fundada en 1827 por decreto del General Francisco de Paula Santander, su divisa es Posteris Lumen Moriturus Edat. La sede principal ocupa desde comienzos del siglo XX el antiguo convento de la comunidad dominica, claustro que constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura religiosa de la ciudad.

Las iglesias de Popayán

 

San Francisco. Según el arquitecto, crítico e historiador Germán Téllez, la fachada de este templo constituye la mejor muestra del barroco en toda Colombia. Su construcción fue comisionada por las familias Arroyo y Valencia, estrechamente emparentadas entre sí a lo largo de varias generaciones. En la torre se encuentra la famosa campana donada por don Pedro Agustín de Valencia. Este templo es notable por el decorado de sus altares y la proporción de sus naves y ábside. En la plazoleta, objeto de una profunda y polémica transformación en el año 2004, se yergue el monumento al prócer payanés Camilo Torres, cuya réplica se encuentra ubicada en la plazoleta del Colegio Mayor de San Bartolomé en Bogotá.

 

Santo Domingo. Obra tardía del barroco neogranadino, diseñada por el arquitecto español Antonio García por encargo de la familia Arboleda. Posee excelentes muestras de arquitectura, orfebrería y mobiliario de las escuelas quiteña y española. Su púlpito fue diseñado en la primera mitad del siglo XIX por un ilustre hijo de la ciudad, el Sabio Francisco José de Caldas.

 

Iglesia y convento de San Agustín. Fray Jerónimo Escobar funda el convento de los Agustinos a finales del siglo XVII, cuyo templo fue destruido con el terremoto de 1736. Reconstruido a partir de aportes de personas notables de la ciudad, fue necesario restaurarlo nuevamente a raíz del terremoto de 1983. De manera especial se destaca su altar mayor tallado en madera y cubierto en pan de oro, su expositorio barroco en plata y la bella imagen de la Virgen de los Dolores.

 

La Ermita. Es la iglesia más antigua de la ciudad y en algunas ocasiones sirvió como Catedral Pro Témpore. Data de 1546 y contiene un fino altar y frescos que fueron descubiertos después del terremoto de 1983.

 

Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción. En sus orígenes fue un rancho pajizo. En 1609 se inauguró una segunda catedral de tapial y mampostería. La actual fue consagrada en 1906 por el arzobispo Manuel Antonio Arboleda, quien la dotó de un magnífico órgano de tubos europeo. Su estilo es neoclásico, y gran parte de la construcción fue restaurada a raíz del terremoto de 1983, incluida la gran cúpula de 40 metros de altura, en cuya restauración se siguieron los lineamientos de la estructura original diseñada por el artista payanés Adolfo Dueñas.

 

El Carmen. Su construcción se inició en 1730, al tiempo con el monasterio de las Carmelitas, y se terminó después del terremoto de 1736, a expensas de doña Dionisia Pérez Manrique, Marquesa de San Miguel de la Vega. Fue proyectado y construido por el maestro santafereño Gregorio Causí. La obra es sencilla en su estructura cuadrangular con elementos de intención mudéjar, pero los retablos platerescos de los altares, tallados por maestros payaneses, son esplendorosos. Las hermanas Carmelitas abandonaron el monasterio en 1863 por haber sido confiscado por el gobierno, y la diócesis asumió la administración del templo.

 

La Encarnación. Las monjas de la Encarnación fundaron en Popayán el primer colegio femenino de Colombia. El templo actual data de 1764 y fue comisionado por la abadesa de turno, la madre Mariana de San Estanislao y Saa. Es el templo con el más hermoso tesoro de retablos barrocos forrados en pan de oro que posee la ciudad.

 

San José. Conocido también como Templo de la Compañía de Jesús, fue construido en 1702 en consonancia con los lineamientos arquitectónicos de los jesuitas durante el barroco en América. Ha sufrido algunas transformaciones, la más reciente de ellas en 1983, en que se dejó a la vista buena parte de la fachada en ladrillo, que había estado cubierta con pintura y cal durante al menos dos siglos.

 

Capilla de Belén. Por encontrarse ubicada sobre el cerro del mismo nombre, desde esta capilla se puede apreciar una vista panorámica de la ciudad. A la capilla se sube por los llamados “quingos”, una serie de escalinatas en piedra que permiten un agradable ascenso al mirador de la ciudad. En 1717 se entronizó en esta capilla la imagen del Santo Ecce Homo, patrono de la ciudad. Adyacente a la iglesia se yergue una cruz de piedra de cantera de 1789, a la cual se le atribuyen muchas leyendas. La iglesia original fue reemplazada completamente por una nueva estructura luego del terremoto de 1983.

Museos

Casa-Museo Mosquera. Funciona en la casa que perteneció a la familia Mosquera Arboleda, una de las más ilustres y destacadas en la historia de Colombia, como quiera que varios de sus miembros ocuparon los más altos cargos del poder político, eclesiástico, militar y diplomático de manera simultánea durante buena parte del siglo XIX. Cuatro sobresalieron en particular: Joaquín Mosquera, Tomás Cipriano de Mosquera, Manuel José Mosquera, y Manuel María Mosquera. El padre de todos ellos, José María Mosquera y Figueroa, fue considerado por el Libertador Simón Bolívar como la única persona a quién él escogería como padre, aparte del suyo propio. Esta casa exhibe una muy interesante colección de arte colonial y de valiosos recuerdos familiares.

 

Casa-Museo Negret. Exhibe arte contemporáneo al interior de una vieja casona ubicada en la tradicional Calle del Cacho, donde nació el Maestro Edgar Negret, artista plástico de gran renombre. "El menor de nueve hermanos, fue un niño solitario, descendiente de un español y una princesa indígena peruana que el fundador de la ciudad, Sebastián de Belalcázar, trajo al Nuevo Reino de Granada", reza el árbol genealógico ubicado a la entrada del museo. Las esculturas de Negret emplean en su mayoría aluminio, material que no trabaja en soldadura sino a través de herrajes con tuercas y tornillos. La primera parte de su creación, que data de la década de 1960, la donó a su ciudad natal. El resto forma parte de colecciones permanentes adquiridas por importantes museos de todo el mundo en ciudades como Bogotá, Nueva York, Caracas y Sāo Paulo, entre otras. El museo se encuentra en funcionamiento desde 1985.

 

Museo Arquidiocesano de Arte Religioso. La antigua residencia de la familia Arboleda, construida en el siglo XVIII con base en planos del presbítero Andres Marcelino Pérez de Arroyo, fue adquirida por la ciudad en 1974 y rehabilitada para su actual uso en 1979. Sus colecciones constituyen una extraordinaria muestra de arte religioso, platería, imágenes de la denominada escuela quiteña y pinturas del periodo colonial. Las custodias que alberga la colección poseen tal valor que solamente se exponen al público por unos pocos días durante la Semana Santa.

 

Museo Nacional Guillermo Valencia. Ubicado en una mansión sobre la calle de los Próceres, este museo está dedicado al poeta Guillermo Valencia, uno de los más destacados miembros del modernismo en las letras españolas. Sus numerosas habitaciones están decoradas con valiosas y artísticas obras de arte, así como una colección de centenares de selectos libros, diplomas, medallas y reconocimientos que recibió el Maestro Valencia por su distinguida vida política y por sus finas composiciones literarias y poéticas. En el parque ubicado frente a la casa se yergue la estatua del poeta, obra del escultor español Victorio Macho. Posee, así mismo, un panteón de familia en donde reposan los restos de varias generaciones de los Valencia.

 

Museo de Historia Natural. Ofrece una exposición de insectos, mariposas y aves propias de la región, además una colección de cerámica precolombina.

Procesiones y festivales

Popayán es ampliamente conocida por la solemnidad de sus procesiones de Semana Santa durante las cuales se conmemora la pasión y muerte de Jesucristo. Las celebraciones de la Semana Santa, tan parecidas a las de las ciudades españolas de Sevilla y Valladolid, se remontan a los tiempos de la Colonia. Esta tradición, auténtica de la península ibérica, ha sido transmitida a los habitantes de la región colombiana por los conquistadores españoles que trajeron al continente americano sus ritos y creencias católicos e implementaron estas manifestaciones culturales en los territorios ocupados.

Las procesiones de Semana Santa en Popayán tienen una larga tradición de más de 400 años. Los desfiles religiosos aparecieron, según los cronistas, hacia el año de 1566, es decir apenas 30 años después de la fundación de Popayán. Desde esta época y hasta la actualidad, el derecho a un barrote y la participación en la procesión como carguero, generalmente, se hereda de padres a hijos y se considera todo un privilegio.

A través de los años, las procesiones de Semana Santa en Popayán se fueron enriqueciendo, gracias al aporte de bellas imágenes, traídas de España y de Quito, donde los artistas dedicaron su inspiración a representar los diferentes pasajes de la pasión del Cristo. Desfilan por las calles imágenes religiosas antiguas arregladas sobre unas plataformas de madera llamados "pasos" para representar los eventos que sucedieron durante la pasión, crucifixión y muerte de Jesús. Los pasos son llevados al hombro por los tradicionales cargueros por las calles, en un recorrido trazado en forma de media cruz desde los albores de la Conquista, que incluye las principales iglesias y templos de la ciudad. Las procesiones de Semana Santa de Popayán fueron declaradas "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad" por la UNESCO en septiembre de 2009.

Las procesiones más representativas de Popayán

Procesión del Domingo de Ramos: En esta oportunidad se hace la ceremonia de bendición de ramos en la Capilla de Belén y, luego, por un camino empedrado, llamado los Quingos, se desciende en clamoroso desfile hasta la Basílica. Los fieles mueven pañuelos blancos o banderas para proclamar la realeza de Jesús.

 

Procesión del Martes Santo: Es una procesión nocturna en la que los cargueros llevan cuatro imágenes desde la Iglesia de San Agustín hasta el centro de la ciudad, en medio del sonar del Réquiem, precediendo a los portapasos. Allí participa un cortejo de acólitos de sotanas rojas que portan incensarios, campanillas y un gran crucifijo.

 

Procesión del Viernes Santo: Es la procesión más simbólica que representa el drama de La Pasión antes de la crucifixión. La imagen de La Muerte es un esqueleto, un grupo de hombres porta martillos, cinceles y otras herramientas que encarnan a quienes retiraron de la cruz el cuerpo ensangrentado. Finalmente, aparece El Santo Sepulcro, elaborado en marfil y carey en el que reposa la imagen de Cristo después del descendimiento.

Procesiones chiquitas: Las procesiones chiquitas tienen un recorrido más corto del normal, pero también pasan por las principales calles de la ciudad y son todo un espectáculo. Se trata de procesiones en la que los cargueros no son adultos sino niños de entre 5 y 11 años. Los “pasos” son réplicas a escala de aquellos cargados por los mayores. Los niños, al igual que sus padres en las procesiones grandes, van vestidos con toda la indumentaria y accesorios propios de los cargueros y los más pequeños ofician de curitas, policías, alcalde y regidores.

Durante la Semana Santa o Semana Mayor la ciudad es también sede del Festival de Música Religiosa, iniciado en la década de 1960 por iniciativa de Edmundo Mosquera Troya y, tras su muerte, administrado por su viuda Stella Dupont Arias y sus hijos Juan Manuel y Ana Isabel Mosquera Dupont. En él participan coros, solistas y artistas provenientes de todo el mundo, especializados en música sacra. También se lleva a cabo la muestra nacional de artesanías Manos de Oro, en donde se expone el trabajo de los artistas del país.

En Popayán se celebran las Fiestas de Pubenza los días 5 y 6 de enero. Durante estas festividades, la gente se lanza a las calles con bolsas de agua, talco y betún para celebrar con espíritu festivo la diversidad racial del país, a la manera del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, que originariamente nació en Popayán durante la época esclavista como válvula de escape para la dura segregación imperante en el momento.

Música

El pueblo de Popayán es amante de la música. Se dice que entre los originarios hubo buenos intérpretes, destacándose la ejecución de la chirimía que esta constituido por flautas [traveseras de caña], guacharacas, tamboras, castruelas y triángulos, que hace su aparición en las fiestas tradicionales de Popayán, especialmente en los Aguinaldos

En la meseta de Popayán también existen conjuntos campesinos de cuerda, conformados por tres guitarras y maracas que han incorporado a su repertorio paseos, merengues, pasillos y boleros en modalidad vocal e instrumental.

Gastronomía

Popayán es el primer y único lugar de Latinoamérica en haber sido declarado Ciudad de la Gastronomía de la UNESCO, gracias a la oferta de su cocina local. Desde el año 2004 se realiza anualmente en el mes de agosto el Festival Gastronómico Internacional de Popayán. En cada edición cuenta con un país invitado y una nómina de conferencistas destacados entre los que sobresalen algunos de los más afamados chefs del mundo entero. Los platos típicos de la ciudad son un legado de la interacción cultural española e indígena, integrando componentes propios de la región con frutos traídos de España.

Carantanta: es un tipo de pasaboca frito que resulta del pegado que deja en la paila el proceso de elaboración de la masa de maíz con la que se hacen las tortillas.

Sopas: sancocho de gallina, sopa de tortilla, sango, sopa de carantata, sopa de envueltos, sopa de legumbres, de hortalizas y masitas.

Platos: tripazo, tamales de pipián, empanadas de pipián

Vegetales: papitas de huerta fría, ullucos, envueltos de maíz.

Salsas y aderezos: ají pique, ají de maní, aji de piña, salsa crema.

Pasteles: pastel de tortilla, pastel de arracacha, torta blanca, torta de banano.

Amasijos: cucas, envueltos de choclo, molletes, pambazos, rosquillas.

Bebidas: birimbí (bebida de maíz ligeramente fermentada, con hojas de naranja y panela), guarapo y el champús, una bebida fermentada a base de maíz.

Se destaca en Popayán el plato de nochebuena o plato navideño, que por su contenido es el más completo de Colombia, compuesto por hojaldras, rosquillas, dulce blanco, manjarillo, dulce cortado, desamargados, entre otros.

Ciudad Universitaria

La ciudad tiene una marcada vocación universitaria. Cuenta con múltiples universidades, entre ellas están: Universidad del Cauca, Universidad Cooperativa de Colombia, Fundación Universitaria de Popayán, Corporación Universitaria Autónoma del Cauca, Universidad Antonio Nariño, Corporación Universitaria Remington, Institución Universitaria y Tecnológia de Comfacauca, Fundación Universitaria María Cano, Colegio Mayor del Cauca, Universidad Católica de Manizales, INSTEL La Universidad de la voz, Corporación Universitaria Minuto de Dios, Universidad del Tolima, UNAD

Transporte

Aeropuerto Guillermo León Valencia: La ciudad esta dotada de un aeropuerto el cual está servido con vuelos diarios desde y hacia Bogotá, Ipiales y Guapi.

La carretera Panamericana cruza por el medio de la ciudad de norte a sur.

La ciudad está dotada de un excelente terminal de transportes terrestres desde donde se pueden tomar buses hacia casi todos los municipios del departamento. Existe una buena carretera hacia la población turística de Silvia.

Alrededores de Popayán

Alto de La Tetilla, ubicado al occidente de la ciudad. Es un destino favorito de caminantes, se llega allí por la carretera a la vereda de Santa Rosa.

Parque Nacional Natural de Munchique, ubicado al occidente de la ciudad, se llega allí por la carretera que conduce al municipio de El Tambo.

Volcán Puracé, al oriente de la ciudad en le parque nacional natural del mismo nombre, por la vía al departamento del Huila.

Coconuco, al oriente de la ciudad por la via al Huila, célebre por sus aguas termales.

El Parque Nacional Natural Puracé.

La Vega, ubicado al occidente de Popayán vía Pasto, desviándose al Municipio de Rosas. Allí se encuentran las lagunas del Cusiyaco y la de la Magdalena, entre otras

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Popayán 

Biblioteca Luis Ángel Arango http://www.lablaa.org/blaavirtual/exhibiciones/monu/mn_86.htm

http://www.colombia.travel/es/turista-internacional/actividad/historia-y-tradicion/ferias-y-fiestas/marzo/semana-santa/semana-santa-en-popayan

PASTO: ESPACIO, ECONOMÍA Y CULTURA
Benhur Cerón Solarte – Marco Tulio Ramos
. Biblioteca Luis Ángel Arango

http://www.lablaa.org/blaavirtual/geografia/pasto/parte2/cap2-2.htm



 

 

Última actualización en Miércoles, 09 de Diciembre de 2009 17:38
 

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